Tras 91 años, Alcohólicos Anónimos es el milagro que sigue salvando vidas


José de la Paz Pérez

*A 91 años de su fundación, Alcohólicos Anónimos sigue siendo un ejemplo de esperanza y recuperación para millones de personas  *Más que ayudar a dejar de beber, su programa ha contribuido a reconstruir familias, rescatar vidas y demostrar que la solidaridad entre quienes comparten una misma enfermedad puede generar auténticos milagros

El 10 de junio de 1935 ocurrió algo aparentemente sencillo en una ciudad de Ohio, Estados Unidos. Dos hombres derrotados por el alcohol charlaron sobre su mutuo problema. 

Los alcohólicos anónimos simplemente les llaman Bill y Bob.

Nadie imaginó que aquella conversación cambiaría la vida de millones de personas en el mundo. Ese día nació Alcohólicos Anónimos.

Hoy, 91 años después, la pregunta ya no es si el programa funciona. La verdadera pregunta es: ¿qué otra organización de ayuda mutua puede mostrar nueve décadas de historias de recuperación, millones de vidas transformadas y presencia en más de 180 países?

Los números son importantes, pero no alcanzan a describir la magnitud de lo que ha ocurrido desde aquel 10 de junio de 1935. 

Porque Alcohólicos Anónimos ha salvado a personas atrapadas en la desesperación del alcoholismo, pero además ha rescatado matrimonios al borde de la ruptura, ha devuelto padres a sus hijos, hijos a sus padres, trabajadores a sus empleos y seres humanos a una vida digna.

Quienes han convivido con un alcohólico saben que la enfermedad nunca afecta a una sola persona. 

El alcoholismo se instala en toda la familia. Se sienta a la mesa. Se mete en las conversaciones. Destruye la confianza. Provoca miedo, vergüenza, violencia, pobreza y soledad. 

Por eso, cuando un alcohólico logra recuperarse, el milagro rara vez es individual. La recuperación alcanza a todos los que lo rodean.

Por eso resulta comprensible que Alcohólicos Anónimos haya sido conocido por miles de personas como "el milagro del siglo XX".

Y es que la palabra milagro no parece exagerada cuando se observa lo que sucede en los grupos de AA todos los días. Ahí llegan personas que han perdido prácticamente todo: salud, familia, patrimonio, prestigio y esperanza. 

Muchos llegan convencidos de que no tienen remedio. Sin embargo, escuchan a otros que estuvieron en el mismo infierno y descubren que existe una solución.

Lo extraordinario es que el programa no promete riquezas ni fama. Tampoco ofrece fórmulas mágicas. Su propuesta es mucho más simple y profunda: admitir la realidad, buscar ayuda, practicar principios espirituales y compartir la experiencia con otros alcohólicos.

Alcohólicos Anónimos ha sobrevivido durante 91 años porque no depende de líderes carismáticos ni de campañas publicitarias. Su fuerza reside en algo mucho más poderoso: un alcohólico ayudando a otro alcohólico.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS EN MÉXICO

Alcohólicos Anónimos llegó a México en 1946, apenas once años después de su fundación en Estados Unidos. 

Hoy, México es uno de los países con mayor presencia de Alcohólicos Anónimos en el mundo, donde diariamente miles de hombres y mujeres encuentran una oportunidad para reconstruir sus vidas.

Hoy, cuando la sociedad enfrenta nuevas formas de adicción y una creciente crisis de salud mental, la existencia de Alcohólicos Anónimos en miles de comunidades adquiere un valor aún mayor. 

Cada grupo abierto representa una puerta de esperanza para quien todavía sufre.

A 91 años de su fundación, la mayor prueba de que AA funciona no está en sus libros ni en sus estadísticas:

La prueba está en los hombres y mujeres que despertaron sobrios esta mañana. Está en los hijos que recuperaron a sus padres. Está en las familias que volvieron a reunirse alrededor de una mesa sin miedo, está en el amor que hoy ha sustituido al odio y al resentimniento.

Si un milagro es devolver la vida donde parecía no haber futuro, entonces Alcohólicos Anónimos merece plenamente ese nombre.

Porque durante 91 años ha sido eso: un milagro generador de milagros. 

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