Guerrero 2027: entre la fuerza de El Toro y la opción de Bety


José de la Paz Pérez

La sucesión de Guerrero comenzó mucho antes de los tiempos oficiales. 

En realidad, inició desde el momento en que Morena consolidó su dominio político en el estado y convirtió la próxima gubernatura en una disputa interna más que en una competencia frente a la oposición. 

Hoy, salvo un escenario extraordinario, todo apunta a que la definición del próximo gobierno estatal volverá a resolverse dentro del propio movimiento guinda.

Y en esa carrera hay una realidad imposible de ignorar: Félix Salgado Macedonio sigue siendo el político más fuerte de Guerrero.

Ningún otro aspirante posee, al mismo tiempo, su nivel de conocimiento popular, capacidad de movilización, estructura territorial y conexión emocional con amplios sectores sociales. 

Félix conserva algo que en política vale más que muchos discursos: presencia permanente en la conversación pública. Aunque no ocupe formalmente un cargo ejecutivo, continúa recorriendo municipios, encabezando eventos y manteniendo viva una base política que no se ha desarticulado desde hace varios años.

Su fuerza no es únicamente mediática. Es territorial. Y en Guerrero, la política todavía se gana en territorio.

Por eso resulta difícil encontrar dentro de Morena a alguien que pueda igualar su capacidad de operación electoral. Incluso muchos de sus adversarios internos aceptan, en privado, que sigue siendo el personaje más competitivo rumbo al 2027.

Sin embargo, la política nacional cambió.

La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia también trajo una nueva forma de operar dentro de Morena: combatir el nepotismo político y evitar la percepción de “herencias familiares” en el poder. Y ahí aparece el principal problema para Félix.

Aunque en el caso no se puede hablar precisamente de nepotismo, de acuerdo a su definición:

Utilización de un cargo para designar a familiares o amigos en determinados empleos o concederles otros tipos de favores, al margen del principio de mérito y capacidad.

Porque, aunque legalmente nada impediría una eventual candidatura de El Toro, políticamente el escenario es mucho más complejo. Guerrero representa el caso más visible del debate nacional sobre sucesión familiar, debido a que la actual gobernadora es Evelyn Salgado Pineda.

La dirigencia nacional sabe que una candidatura de Félix inevitablemente abriría un debate mediático nacional sobre congruencia política, discurso ético y concentración de poder familiar. 

Beatriz Mojica Morga

La senadora parece encajar mejor en el nuevo momento político que intenta construir Morena a nivel nacional. Tiene experiencia, presencia estatal, relaciones políticas amplias y un perfil menos confrontativo. Además, ofrece algo particularmente valioso para el partido: continuidad sin conflicto.

Beatriz puede representar la continuidad de la Cuarta Transformación en Guerrero sin cargar el costo político del debate sobre nepotismo. Esa característica podría terminar siendo decisiva cuando llegue el momento de la definición real, que no necesariamente ocurrirá en las encuestas públicas, sino en las mesas políticas nacionales.

El único inconveniente, dentro de las filas del morenismo, es su pasado no muy lejano, cuando Bety levantó la mano al entonces candidato del PAN, Ricardo Anaya, y el mismo tiempo rechazaba unirse a López Obrador, acusándolo de tener "visiones autoritarias", al momento que negaba la desbandada que ya se veía claramente en el PRD.

Y eso, aún no se lo perdona un amplio sector dentro de las filas de Morena.

Ahí es donde la competencia cambia.

Félix parece tener la fuerza más sólida dentro de Guerrero. Pero Beatriz parece tener el perfil más compatible con el momento político que atraviesa Morena, y claro, con el señamiento constante de traición al movimiento de la 4T. No se puede tener todo a la vez

Esthela Damián

Y en medio de esa tensión política comenzó también a tomar fuerza la figura de Esthela Damián Peralta. Cercana al círculo nacional de la Cuarta Transformación y con una trayectoria construida en la Ciudad de México, su eventual incursión en la contienda interna podría modificar parte del tablero político.

Aunque hoy no parece contar con la estructura territorial que pose Félix Salgado, sí representa un perfil competitivo por su relación con sectores estratégicos del morenismo nacional. Su presencia introduce un ingrediente adicional: la posibilidad de que desde el centro del país se impulse una candidatura alternativa.

Pero eso sería "dedazo", práctica eterna del PRI, que rechaza de manera recurrente la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. 

Así, rumbo al 2027, Morena enfrenta en Guerrero una decisión que va mucho más allá de una simple candidatura. El partido deberá decidir qué pesa más: la fuerza territorial acumulada durante años o la viabilidad política frente al nuevo discurso nacional.

Y esa será, probablemente, una de las definiciones más delicadas para la Cuarta Transformación en todo el país.

Porque en Guerrero se disputará una gubernatura, y al mismo tiempo se pondrá a prueba el verdadero alcance de la renovación política que Morena promete hacia el futuro.

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