Cinco años de Evelyn Salgado: la sorpresa que cambió el rostro político de Guerrero


José de la Paz Pérez / 

Cinco años después, la realidad es que Evelyn Salgado Pineda sigue de pie, gobierna con estabilidad y llega al último tramo de su administración con resultados que difícilmente pueden ser ignorados.

Cuando asumió la gubernatura de Guerrero, muchos apostaban a que su administración sería breve en términos de influencia política, dependiente y marcada por la sombra de su padre: Félix Salgado Macedonio.

El pronóstico no se cumplió.

Salgado Pineda construyó su propio espacio político y, sobre todo, consiguió algo que no era sencillo: gobernar un estado complejo, con profundas desigualdades, problemas de seguridad y una histórica dificultad para mantener la estabilidad institucional.

Su gobierno tampoco estuvo exento de crisis. Al contrario: le tocó enfrentar Otis, uno de los golpes más devastadores para Acapulco; posteriormente, otros fenómenos meteorológicos que volvieron a poner a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones.

Y es precisamente en medio de esas crisis donde puede medirse una administración.

El balance de estos cinco años muestra una paradoja interesante: la mujer que llegó al poder rodeada de dudas terminó convirtiéndose en una gobernadora mucho más sólida de lo que sus críticos y adversarios políticos anticipaban.


Además, su llegada tiene un significado que trasciende a Morena y a cualquier coyuntura electoral: Evelyn Salgado es la primera mujer elegida por voto popular para gobernar Guerrero.

Ese hecho, por sí mismo, ya cambió la historia política del estado.

Pero cinco años después, la pregunta ya no es si una mujer podía gobernar Guerrero.

La pregunta es qué tan bien lo ha hecho. Y lo ha hecho muy bien, si observamos las cifras y el ánimo de los guerrerenses.

Y ahí es donde comienzan los números, los resultados y también los pendientes, que siempre los habrá.

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