José de la Paz Pérez /
En Acapulco, donde cada colonia guarda historias de lucha, esfuerzo y esperanza, el Parque de La Iguana representa mucho más que un espacio público. Es el lugar donde las familias sueñan con volver a convivir con tranquilidad, donde niñas y niños merecen correr seguros, y donde los jóvenes necesitan espacios dignos para recrearse y alejarse de entornos negativos.
Por eso tomó relevancia la propuesta presentada
en tribuna por la diputada Marisol Bazán
Fernández, quien impulsó un exhorto para que la Secretaría de Desarrollo
Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento Territorial rehabilite integralmente este
emblemático parque de Acapulco.
La legisladora de Morena fue clara: el Parque de La
Iguana no necesita “maquillajes” ni obras pasajeras. Necesita una verdadera
transformación. Infraestructura funcional, segura y duradera que le devuelva su
esencia como punto de encuentro para el pueblo.
Y es que rescatar este espacio significa
rescatar también parte del ánimo social de miles de familias acapulqueñas.
Significa devolverle vida a una zona que necesita oportunidades de convivencia,
deporte y recreación. Más de 25 mil personas podrían beneficiarse directamente
de este proyecto.
La propuesta, aprobada por el Congreso de
Guerrero primero como asunto de urgente resolución y posteriormente como punto
de acuerdo, refleja una necesidad que por años ha sentido la población: que la
inversión pública realmente permanezca y transforme comunidades.
En un puerto que vive del turismo, cada
espacio recuperado también se convierte en una carta de presentación para
quienes visitan Acapulco. Un parque limpio, iluminado, seguro y lleno de vida
proyecta una ciudad que se levanta, que apuesta por sus familias y que sigue
construyendo esperanza desde sus colonias.
Porque los parques no son únicamente concreto,
juegos o jardines. Son lugares donde nacen recuerdos, donde las familias
vuelven a reunirse y donde una comunidad puede reencontrarse consigo misma.
Hoy, el Parque de La Iguana se ha colocado como tema en el Congreso, y pronto lo será en la opinión pública de Acapulco, ya que se trata de un espacio que le pertenece al pueblo y que merece volver a latir con vida.

