José de la Paz Pérez /
*La diputada de Morena plantea incluir cultivos clave de Guerrero en el programa federal de fertilizantes y priorizar caminos saca-cosecha, con un enfoque sensible hacia las comunidades productoras
Chilpancingo, Gro., 5 de abril de 2026.- En momentos en que el campo enfrenta retos estructurales y desigualdades históricas, la diputada Guadalupe Eguiluz Bautista colocó sobre la mesa un tema que suele quedar relegado: la urgencia de fortalecer las condiciones reales de producción para miles de familias campesinas en Guerrero.
Desde tribuna, la legisladora presentó un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno Federal a que, dentro del programa Fertilizantes para el Bienestar, se considere como prioritarios a los sistemas producto de la entidad.
La propuesta no se limita a un planteamiento técnico; se sostiene en una lectura sensible del territorio, donde el campo es una actividad económica pero también una forma de vida.
El planteamiento parte de datos concretos. Guerrero destaca a nivel nacional en cultivos como el mango —con más de 404 mil toneladas que representan el 28 por ciento del total— y en la producción de copra y coco, donde concentra más del 84 por ciento.
A ello se suman el café, la jamaica, el ajonjolí y el maguey, cuyo valor conjunto supera los 2 mil millones de pesos, además de productos como el limón y el plátano que sostienen economías regionales.
Pero Eguiluz Bautista no se quedó en el diagnóstico. Su propuesta incorpora un segundo eje que revela una comprensión integral del problema: la infraestructura.
En ese sentido, también exhortó a la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG) a priorizar la planeación, construcción y mantenimiento de caminos saca-cosecha, fundamentales para que los productos lleguen a los mercados en condiciones competitivas.
Detrás de este planteamiento hay unn tema que trasciende lo legislativo. La diputada identifica que la falta de caminos adecuados encarece la producción y limita oportunidades, aísla comunidades y profundiza brechas. Mejorar estas rutas implica, en los hechos, abrir posibilidades de desarrollo y dignificar el trabajo agrícola.
El punto de acuerdo, turnado a la Comisión de Desarrollo Agropecuario y Pesquero, sintetiza una visión que incluye producción, movilidad y bienestar. “Es necesario ampliar los apoyos y mejorar la infraestructura rural para fortalecer las cadenas productivas, favorecer la autosuficiencia alimentaria y elevar el bienestar de las familias campesinas”, subrayó.
En un escenario político donde los discursos suelen centrarse en lo inmediato, la propuesta de Guadalupe Eguiluz introduce un matiz distinto: el de mirar al campo no como cifra, sino como comunidad, como el pueblo mismo.
