José de la Paz Pérez /
En política, los avances nunca son definitivos. Esa es la advertencia central que lanzó la senadora por Guerrero, Beatriz Mojica Morga, al participar en el Congreso Feminista conmemorativo del 110 aniversario del Primer Congreso Feminista de Yucatán.
Su posicionamiento fue una evocación histórica y una toma de postura clara frente a un contexto internacional donde los derechos de las mujeres, incluso los ya ganados, están siendo cuestionados y revertidos.
Mojica Morga puso el acento en una idea clave: nada está garantizado. Al referirse a los retrocesos observados recientemente en países como Argentina y Estados Unidos, la senadora advirtió que los derechos de las mujeres requieren defensa permanente desde los espacios de poder, particularmente desde el Legislativo.
Su mensaje trasciende la coyuntura y se escribe en una visión estratégica: la igualdad sustantiva no es un punto de llegada, sino un proceso que debe profundizarse todos los días.
El simbolismo del acto no fue menor. A 110 años de aquel congreso feminista de 1916, donde las mujeres plantearon demandas impensables para su época —como el derecho al voto, conquistado hasta 1953—, México vive hoy un momento que Mojica calificó como histórico: Por primera vez, el país tiene una mujer al frente del Poder Ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum Pardo, y una composición paritaria en el Senado y en los congresos locales.
Para la legisladora guerrerense, este escenario abre una ventana de oportunidad inédita para consolidar políticas públicas con perspectiva de género.
Sin embargo, lejos de caer en la autocomplacencia, Mojica Morga subrayó que este contexto obliga a una mayor responsabilidad política.
Acompañar el proyecto de la primera Presidenta de la República, dijo, implica traducir la representación política en resultados concretos: garantizar la libertad, la vida y el bienestar de las mujeres en todo el país. La paridad, en su visión, debe reflejarse en decisiones legislativas y presupuestales que impacten la vida cotidiana.
El énfasis territorial también estuvo presente. Guerrero, una de las entidades con mayores rezagos históricos, ha registrado avances relevantes en derechos políticos, educación y participación pública de las mujeres, reconoció la senadora.
No obstante, fue clara al señalar que los retos persisten. Entre ellos, destacó uno de los pendientes estructurales del feminismo: el reconocimiento del trabajo de cuidados y del hogar, una labor invisibilizada que sostiene la economía y la vida social.
En este punto, valoró los programas impulsados desde la Presidencia para mujeres mayores de 60 años como un paso en la dirección correcta.
El cierre de su intervención tuvo un fuerte contenido simbólico y político. El reencuentro con la doctora Marcela Lagarde, referente indiscutible del feminismo en México y en el mundo, no fue sólo un gesto personal, sino un reconocimiento a una tradición de lucha que ha dado contenido conceptual y jurídico a causas como la tipificación del feminicidio.
Para Mojica Morga, esa herencia debe seguir orientando el trabajo legislativo.
En suma, el mensaje de la senadora Beatriz Mojica Morga es claro: los derechos de las mujeres se defienden ejerciéndolos y legislándolos todos los días. En un mundo donde los retrocesos son posibles, cuidar lo conquistado es, hoy más que nunca, un imperativo político.

