Amigos de la Secu, un nuevo reencuentro 42 años después


*Compañeros de la extinta Escuela Tecnológica Agropecuaria 173, que después se convirtió en Escuela Secundaria Técnica número 5, se reunieron una vez más en Acapulco; en esta ocasión Rosy y Adelita fueron las anfitrionas

José de la Paz Pérez (Cepillín)

Y ahora fueron 10. Sí, un equipo de 10.

Fueron 10 los integrantes de la Generación 1978-1981 de la ETA-173 (Escuela Tecnológica Agropecuaria), que antes de la graduación se había convertido en EST-5 (Escuela Secundaria Técnica), quienes se reunieron en Acapulco para revivir historias, travesuras y, sobre todo, emociones que persisten a través de los años, de las décadas.

Hace dos años se habían reunido en Playa Revolcadero, y en el transcurso de los meses tuvieron un par de encuentros a donde acudieron algunos pocos entrañables amigos. Pero ahora fueron 10, el mayor número que se ha reunido, un gran número, considerando que han pasado 42 años desde que dejaron la Secu.

Y ahí estaba Adelita, siempre seria, siempre dulce y amable; también estaba su hermana Rosy, el motivo principal de esta reunión, ya que nos visitaba desde el vecino país del Norte; ambas, que por vez primera participaron en estas reuniones, nos recibieron en la casa materna, en el poblado de Tres Palos, la mismísima tierra de Simón Blanco.


Nos recibieron con una charola de sabroso relleno de cuche, y con un exquisito chilate. Sus familiares, excelentes anfitriones.

Y hasta ese lugar campirano llegaron (siguiendo el orden de la fotografía superior) Noemí, Juanita, el eterno Cepillín, Paty, Javier, Goyita, Alfredo y Leticia, algunos haciendo un esfuerzo especial para asistir.

Paty Arellano se trasladó desde Ciudad de México, sólo para estar en la reunión y enseguida regresó para cumplir con sus labores profesionales desde el lunes siguiente; Leticia González, vino desde Iguala, la ciudad Tamarindera; Gregoria Díaz se lanzó desde Atoyac, la tierra del buen café.

Después de hacer los honores al relleno, degustamos un rico Pastel Imposible que elaboró Alfredo Gutiérrez y su familia, también presente. Y, de acuerdo a la edad que ostentamos, nos divertimos jugando la popular Lotería Mexicana, tradición que fue aminorada por la irrupción de la tecnología de Alexa, quien fue la encargada de cantar las cartas con su fría voz digitalizada.


Fue un placer conocer a la familia de Rosy y Adelita, quienes demostraron ser buenos anfitriones, y a quienes agradecemos sus atenciones… nos quedamos con ganas de volver algún día.

Fue una de las mejores reuniones, en la cual, como siempre, hubo risas y sonrisas, emociones… volvieron a posicionarse de nuestra mente aquellas historias que se contaban en nuestro paso por los salones de clases, nuestra convivencia con maestros, compañeros de otros grupos, nuestras novias y los novios de ellas…

Y sí, desde luego hubo nostalgia, sentimiento que surge por esos grandes momentos que no volverán, por esa juventud que quedó allá, en la Secu, por esos amigos que ya no están más con nosotros porque se fueron a otra dimensión pero que siguen en nuestros corazones.

Nostalgia por no saber si nos volveremos a ver quienes hoy estuvimos muy felices, muy entusiasmados, pero con ánimos para volver a reunirnos y que no seamos sólo 10, sino cada día más, hasta que podamos, hasta que la vida nos lo permita.

Amigos… ya los extraño.

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