José de la Paz Pérez /
Dos años después de asumir la Presidencia Municipal de Pénjamo, Yozajamby Molina ha construido un gobierno basado en una idea que aparece de manera recurrente en su comunicación pública: gobernar desde el territorio, escuchar directamente a la gente y convertir las necesidades de las comunidades en obras y acciones.
Más que presentar su segundo año de administración como una lista de cifras, Yozajamby Molina ha buscado mostrar en sus redes sociales el contacto cotidiano con habitantes de colonias y comunidades, acompañando arranques de obras, entregas de apoyos, recorridos y jornadas de atención ciudadana.
Ese estilo de comunicación coincide con uno de los planteamientos centrales de su Segundo Informe: “Pénjamo no se gobierna desde un escritorio; Pénjamo se gobierna desde el territorio”.
Más de 174 millones de pesos en obras y acciones
El dato más contundente de este segundo año es la inversión reportada de 174 millones 856 mil 670 pesos en 64 obras y acciones.
Los recursos se dirigieron a pavimentaciones, urbanización, agua potable, drenaje, caminos rurales, infraestructura deportiva, vivienda, servicios públicos e imagen urbana.
En materia hidráulica, el informe reportó alrededor de 27 millones de pesos en 10 obras de agua potable y 19 millones en drenaje, mientras que la urbanización social alcanzó aproximadamente 71 millones de pesos en vialidades prioritarias.
La obra pública, sin embargo, no se ha concentrado únicamente en la cabecera municipal. Durante 2026 se han documentado intervenciones en comunidades rurales, entre ellas pavimentaciones, electrificación y rehabilitación de caminos.
Tan sólo en junio, el gobierno municipal informó el arranque de más de diez acciones de infraestructura vial y social con recursos municipales, entre ellas la pavimentación del acceso a Agua Tibia de Ayala.
Y el ritmo ha continuado después del informe. En septiembre se pusieron en marcha obras de electrificación en Buena Vista de Cortés y Colonia Villafuerte, con una inversión conjunta superior a 539 mil pesos, beneficiando directamente a 240 personas.
El rostro social de la administración
Pero quizá uno de los elementos que más intenta destacar Yozajamby Molina en su comunicación pública es el componente social.
El programa “Transformando Vidas” reportó la entrega de miles de instrumentos y aparatos funcionales para personas adultas mayores y personas con discapacidad, entre ellos sillas de ruedas, bastones, andaderas, lentes y aparatos auditivos.
A esto se suma “Transformando con el Corazón”, dirigido a familias cuidadoras de niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad derivada de hechos violentos, con apoyos periódicos y cobertura en comunidades del municipio.
También se reportó la atención a mujeres en situación de violencia y la creación de una Dirección de Derechos Humanos, elementos que forman parte de una política social que busca ampliar la atención más allá de la obra pública.
Deporte, vivienda y recuperación de espacios
Otro de los capítulos destacados es el deporte.
La administración informa de una inversión de alrededor de 9.26 millones de pesos para una nueva pista de tartán, además del rescate de la Alberca Semiolímpica y el proyecto UTOPIA Miguel Hidalgo.
En vivienda, uno de los proyectos de mayor impacto potencial es el desarrollo de 250 viviendas en Churipitzeo, con una inversión estimada de alrededor de 180 millones de pesos. El municipio participa en la urbanización del terreno donde se desarrollará el proyecto.
A ello se suma la recuperación del Centro Histórico, particularmente portales y zonas cercanas al mercado, con proyectos validados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Seguridad: más patrullas y mayor presencia policial
La seguridad también ocupa un lugar importante en el balance.
Durante el Segundo Informe fueron entregadas cinco nuevas patrullas, y el gobierno municipal reportó que la corporación pasó de 15 vehículos operativos al inicio de la administración a 37 patrullas activas.
También se informó de la homologación salarial para elementos operativos, equipamiento y un incremento de 75 por ciento en el número de mujeres policías en activo.
Son cifras que buscan mostrar un fortalecimiento de la capacidad operativa municipal, aunque la propia administración reconoce que en materia de seguridad todavía existen retos, entre ellos el proyecto de una nueva comandancia para la cabecera municipal.
También habla de pendientes
Un punto que merece atención es que el discurso de Yozajamby Molina no presenta los dos años de gobierno como una tarea concluida.
Al aprobar el Segundo Informe, la propia presidenta municipal reconoció que existen “áreas de oportunidad” y asuntos pendientes. Esa admisión resulta relevante porque coloca el balance en una perspectiva menos triunfalista: hay resultados que mostrar, pero también problemas que resolver.
En materia financiera, por ejemplo, el gobierno reportó haber destinado recursos al pago de deuda. El informe señaló un pago de 82 millones de pesos, aunque todavía quedaría un saldo aproximado de 45 millones de pesos de capital, sujeto además a multas, actualizaciones y recargos.
Dos años después, el reto es convertir las obras en transformación permanente.
El segundo año de Yozajamby Molina deja, en términos generales, una administración que ha apostado por obra pública, programas sociales, presencia territorial y fortalecimiento de los servicios municipales.
La imagen que proyecta en su comunicación pública es la de una alcaldesa que intenta mantener contacto directo con las comunidades. El programa Día del Pueblo, por ejemplo, ha llevado dependencias municipales a localidades como Santa Ana Pacueco y San José de Estrada para escuchar solicitudes, acercar servicios y entregar apoyos.
El balance, por tanto, no solamente puede medirse por los millones invertidos o el número de obras terminadas.
El verdadero desafío para la segunda mitad de la administración será consolidar esas acciones, resolver los rezagos que permanecen y demostrar que las obras realizadas se traducen en mejores condiciones de vida para las familias de Pénjamo.
A dos años de gobierno, Molina parece tener claro el mensaje con el que quiere ser evaluada: menos escritorio y más territorio; menos discurso y más resultados.
Y todavía queda un año de administración para saber hasta dónde puede llevar ese modelo de gobierno.