Félix Salgado, entre la plaza y la patria: defensa de la 4T y respaldo a Sheinbaum


José de la Paz Pérez

Chilpancingo amaneció este domingo con un mensaje político que buscó ir más allá de una simple marcha y concentración partidista. 

En el corazón de la capital guerrerense, Félix Salgado Macedonio volvió a colocarse frente a sus simpatizantes para hablar de transformación, soberanía nacional y, sobre todo, de la necesidad de cerrar filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum.

El escenario fue el Zócalo de Chilpancingo, un espacio que en Guerrero tiene una carga política propia. Ahí, entre consignas, banderas y voces que se fueron sumando, el senador con licencia apareció ante la multitud.

Esa multitud escuchó el discurso de alguien que no está dispuesto a retirarse del escenario político, sino que pretende mantener encendida la movilización de sus seguidores y conservar presencia en el territorio guerrerense.

¡Gobernador, gobernador, gobernador!, escuchó desde el templete Salgado Macedonio quien insistió en una idea que ha repetido durante sus recorridos por Guerrero: la defensa de la transformación no puede reducirse a una candidatura o a una posición electoral. 

Su argumento es que el movimiento debe mantenerse activo, organizado y preparado para enfrentar los desafíos que, desde su perspectiva, enfrenta el país.



La defensa de Claudia Sheinbaum ocupó un lugar central. El mensaje buscó presentar a la Presidenta como la conductora de un proyecto político que necesita respaldo popular frente a las presiones internas y externas. 

En ese sentido, la soberanía nacional dejó de ser una palabra abstracta para convertirse en una bandera política alrededor de la cual El Toro sin cerca convocó a sus simpatizantes.

Desde julio, el senador con licencia ha recorrido distintas regiones del estado mediante asambleas en defensa de la transformación y de la soberanía nacional. En esos encuentros ha sostenido que continuará recorriendo Guerrero y ha insistido en que su actividad tiene como propósito respaldar al movimiento y a la presidenta Sheinbaum.

La dimensión política de estas concentraciones resulta inevitable. Salgado Macedonio quedó fuera del proceso interno de Morena para definir la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación, en el contexto de las reglas partidistas contra el nepotismo y de su parentesco con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda. 

Sin embargo, su exclusión del proceso no significó su desaparición de la escena política. Por el contrario, decidió mantener una intensa actividad territorial.

Ahí está quizá la principal lectura de la jornada en Chilpancingo.

El senador con licencia parece haber encontrado en la defensa de la soberanía y del proyecto de Claudia Sheinbaum una causa política que le permite continuar recorriendo el estado, hablar con sus simpatizantes y mantener cohesionada una estructura territorial que ha construido durante años.

La multitud, mientras tanto, responde. Las consignas, los aplausos y las expresiones de respaldo convierten la plaza en una especie de termómetro político. Más allá de las posiciones formales de Morena y de los tiempos del proceso electoral, Félix Salgado demuestra que conserva capacidad de convocatoria.

Y en política, la presencia también comunica.

La concentración de Chilpancingo ocurre precisamente en un momento de definiciones para Morena en Guerrero. El partido se encuentra en la ruta para determinar quién encabezará la coordinación estatal rumbo al proceso electoral de 2027, mientras diversos grupos y aspirantes despliegan sus propias estrategias territoriales.

Salgado, en cambio, parece haber elegido otro camino: no competir formalmente en este momento, pero tampoco abandonar el terreno.

Su discurso vuelve una y otra vez al mismo punto: primero el movimiento, después los intereses personales. La patria por encima de las aspiraciones particulares. La unidad alrededor de la transformación y el respaldo a quien hoy encabeza el Gobierno de México.

Por eso, más que una simple asamblea informativa, la escena de este domingo en Chilpancingo puede leerse como una demostración de músculo político y territorial.

Félix Salgado Macedonio volvió a la plaza.

Y desde ahí dejó claro que, aunque las reglas partidistas hayan modificado el camino electoral que muchos esperaban para él, su voz, su estructura y su capacidad de convocatoria siguen formando parte del paisaje político de Guerrero.

Entre banderas, consignas y un discurso cargado de referencias a la soberanía nacional, el mensaje final pareció resumirse en una sola idea: la transformación —sostuvo— no se defiende desde la distancia, sino caminando el territorio, hablando con la gente y cerrando filas con quien hoy ocupa la Presidencia de México.

En Chilpancingo, Félix Salgado volvió a hacerlo.

Con la plaza como escenario, con sus seguidores como coro y con Claudia Sheinbaum como destinataria principal de su respaldo, el senador con licencia convirtió una mañana de domingo en una nueva página de la disputa política por el futuro de Guerrero.

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