Chilpancingo volvió a vestirse de México y, desde el balcón de la Casa del Pueblo, Evelyn Salgado Pineda encabezó una de las noches más emblemáticas del calendario nacional.
Más de 10 mil personas se congregaron la noche del 15 de septiembre para acompañar a la gobernadora en la celebración del 216 aniversario del inicio de la Independencia, en una explanada convertida en una gran verbena popular.
Familias enteras, niños con banderas, jóvenes y adultos llegaron desde temprano para disfrutar de una noche donde el verde, blanco y rojo dominaron el paisaje.
La fiesta comenzó desde las seis de la tarde, mucho antes de que la campana anunciara el momento solemne.
Danzas, presentaciones artísticas, juegos mecánicos, música en vivo, rifa de motocicletas y una larga lista de antojitos mexicanos fueron preparando el ánimo de los asistentes.
En medio de ese ambiente festivo, Evelyn Salgado se convirtió en la figura central de una celebración que mezcló la tradición cívica con el carácter popular de las fiestas patrias. El mariachi, los sabores de Guerrero y las familias reunidas dieron a la noche ese sello tan mexicano de convertir una ceremonia histórica en una fiesta compartida.
Y no podía ser de otra manera en Chilpancingo.
La capital guerrerense lleva en su propia memoria una parte fundamental de la historia de la Independencia. El 14 de septiembre de 1813, José María Morelos inauguró aquí el Congreso de Anáhuac y presentó los Sentimientos de la Nación, documento que planteó principios como la independencia, la igualdad y la abolición de la esclavitud.
El INEHRM registra además que el Congreso insurgente declaró la independencia absoluta de la América Septentrional el 6 de noviembre de aquel año. Por eso, para una gobernadora de Guerrero, encabezar el Grito en Chilpancingo tiene una carga simbólica particular: la ceremonia ocurre en una ciudad profundamente ligada a la construcción política de la nación.
Cuando llegó el momento esperado, las conversaciones y la música cedieron su lugar a la ceremonia. Desde el balcón del edificio central, Evelyn Salgado tomó la Bandera de México y encabezó la tradicional arenga, acompañada por el senador con licencia Félix Salgado Macedonio, mandos de las Fuerzas Armadas y representantes de los poderes Legislativo y Judicial.
Abajo, miles de voces esperaban el llamado para responder. El “¡Viva México!” y el “¡Viva Guerrero!” retumbaron en la explanada mientras la bandera ondeaba y la campana marcaba el instante. La tradición del Grito remite al levantamiento iniciado por Miguel Hidalgo en Dolores, Guanajuato, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810.
Después de la solemnidad vino nuevamente la fiesta. Evelyn Salgado compartió con las familias una noche de música y tradición, mientras Félix Salgado Jr., la Sonora Dinamita de Lucho Argain, Roberto Belester y el mariachi pusieron a bailar a la explanada.
Los antojitos guerrerenses circularon entre las mesas y los grupos de amigos, mientras las familias prolongaban la convivencia.
Finalmente, el cielo de Chilpancingo se convirtió en una enorme pantalla: un espectáculo de drones dibujó figuras relacionadas con Guerrero y con el orgullo mexicano, una modalidad de celebración que el gobierno estatal ya había incorporado en años recientes a sus festejos patrios.
Así, entre la campana y los drones, entre el mariachi y la música tropical, Evelyn Salgado encabezó una noche en la que la historia y la celebración popular volvieron a encontrarse en la capital de Guerrero.
Hace 213 años, Morelos reunía en esta misma ciudad a los insurgentes para imaginar el país que estaba por nacer; este 15 de septiembre, miles de guerrerenses se reunieron para recordar aquella gesta y celebrar el México de hoy.
Chilpancingo volvió a ser escenario de la memoria nacional y, por una noche, la Casa del Pueblo fue también una enorme plaza mexicana donde una multitud respondió al unísono al llamado de su gobernadora: ¡Viva Guerrero! ¡Viva México!





