Carlos Bello: del trabajo legislativo a la construcción de liderazgo territorial


José de la Paz Pérez

*Su Segundo Informe deja ver algo más que una relación de obras, apoyos e iniciativas: Carlos Bello está construyendo una forma propia de hacer política, basada en territorio, gestión, unidad y resultados

Más que un simple informe legislativo o un ejercicio de rendición de cuentas, el que presenciamos hoy en Acapulco fue una fotografía del momento político que vive el diputado Carlos Bello Solano.

Detrás de las cifras, las obras y las gestiones aparece el intento de consolidar un liderazgo territorial y buscar la unidad en una de las zonas con mayor crecimiento y complejidad social de Acapulco.

Bello Solano llegó a sus dos años de ejercicio con un argumento difícil de reducir únicamente a la actividad parlamentaria: 17 iniciativas, nueve puntos de acuerdo y la conducción de una Comisión de Justicia que, de acuerdo con lo expuesto en su informe, dictaminó 103 asuntos y fue reconocida como la más productiva de la Legislatura.

Esa combinación le permite presentar una trayectoria que no depende exclusivamente de su presencia en la tribuna, sino también de su capacidad para llevar demandas del territorio al Congreso y devolverlas convertidas en gestiones.

Dice mucho el hecho de que la bancada de Morena, su partido, estuviera presente; también la senadora con licencia Beatriz Mojica, quien aspira a coordinar trabajos de defensa de la transformación, y el dirigente estatal de Morena, jacinto González.

CAMINANDO CON EL PUEBLO

Quizá el elemento políticamente más significativo del informe se encuentra fuera del recinto legislativo: Carlos Bello parece haber entendido que, en un distrito como el VII, la representación se construye caminando las colonias y comunidades.

Su discurso enumera pavimentaciones, caminos, luminarias, agua potable, desazolve, escuelas, canchas, apoyos al campo, sector pesquero, viveristas, transportistas y prestadores de servicios turísticos. Es decir, una red de atención que alcanza prácticamente todos los sectores organizados de su territorio.

Ese es un activo político importante. Las 500 luminarias instaladas en más de 35 colonias y localidades, las gestiones para abastecimiento de agua, los trabajos de infraestructura hidráulica y las acciones de rehabilitación urbana constituyen, además de resultados materiales, presencia política real.

Lo mismo ocurre con las más de 20 escuelas rehabilitadas y equipadas, las dos aulas en construcción, los apoyos a estudiantes y las brigadas de atención visual.

Hay además un dato que puede parecer anecdótico, pero políticamente tiene valor simbólico: el regreso de Bello a la Escuela Primaria Ricardo Flores Magón, donde él mismo estudió, ahora como representante popular para contribuir a mejorar sus condiciones.

En términos políticos, es una imagen poderosa: el niño que salió de una comunidad y vuelve convertido en diputado para gestionar soluciones. El informe utiliza justamente esa historia para vincular trayectoria personal, territorio y representación popular.

Otro aspecto relevante es la amplitud de los sectores con los que establece vínculos. Agricultores, ganaderos, productores, viveristas, pescadores, transportistas, prestadores de servicios turísticos, comités vecinales, deportistas, padres de familia, estudiantes y comunidades rurales aparecen dentro de su agenda.

No se trata solamente de entregar apoyos; el discurso insiste en la idea de escuchar, identificar necesidades y convertirlas en gestiones. Esa metodología puede convertirse en una estructura política territorial si mantiene continuidad más allá de los periodos electorales.

En el plano ideológico, Bello también fija posición. Su discurso se refiere abiertamente en la Cuarta Transformación y reivindica principios como “Primero los pobres”, austeridad, transparencia, combate al nepotismo, fortalecimiento democrático y defensa de la soberanía.

Su respaldo a las reformas constitucionales impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum refuerza esa identidad política y busca colocar su actividad local dentro de un proyecto nacional más amplio.

Su desempeño al frente de la Comisión de Justicia puede ser, incluso, uno de sus principales activos para una eventual mayor responsabilidad política. Presidir un órgano legislativo de esa naturaleza obliga a negociar, escuchar posiciones diferentes y construir acuerdos.

El informe destaca precisamente el diálogo y la construcción de consensos como parte de su conducción, al tiempo que registra decisiones relacionadas con derechos humanos, protección de niñas, niños y adolescentes, lactancia materna y combate al matrimonio infantil.

Hay, por tanto, tres Carlos Bello que comienzan a encontrarse en una misma trayectoria política: el legislador que presenta iniciativas y participa en la construcción de leyes; el gestor que recorre comunidades y consigue respuestas para necesidades concretas; y el político que busca identificarse con los principios de la Cuarta Transformación y mantener una relación directa con el proyecto de gobierno estatal y federal.

Todo ello, cohesionado con una línea política que se ha auto impuesto: la unidad para lograr lo que todo político debería tener en sus prioridades: el bien del pueblo al que representa.

Y si sigue así, habrá Carlos Bello para rato, porque la política es una profesión que, si la practicas con lealtad al pueblo, éste te seguirá acompañando por muchos, muchos años.

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Lo nuevo