Beatriz Mojica, con un pie en la Coordinación de Defensa de la Transformación


José de la Paz Pérez

En política hay señales que no necesitan muchas explicaciones. Y las que está dando Beatriz Mojica Morga parecen bastante claras: todo indica que será la próxima coordinadora Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.

Todavía falta que se haga oficial, pero cuando una aspirante comienza a hablar de unidad, de aceptar el resultado, de sumar a los que participaron y de trabajar juntos después de la contienda, algo está diciendo. 

Y en este caso, la señal parece ser que Beatriz ya se está viendo al frente del movimiento guinda en Guerrero.

Mojica Morga, al hablar ante los micrófonos de un noticiero de la capital, no destacó la lucha por la coordinación, más bien recordó de dónde viene. 


Habló de sus años en la izquierda, de cuando acompañó a Andrés Manuel López Obrador en 2006, cuando todavía no existía Morena como partido y estar con López Obrador significaba aguantar críticas, presiones y momentos políticos difíciles.

Ese mensaje tiene destinatario. Beatriz está diciendo, en pocas palabras: “Yo no llegué ayer; aquí he estado cuando las cosas se pusieron difíciles”. Y por eso puso sobre la mesa una palabra que en política vale mucho: lealtad.

“La lealtad se demuestra en los momentos complicados”, dijo. Y cualquiera que haya seguido la política de Guerrero sabe que no es una frase menor. 

Porque una cosa es estar cuando todo va bien y otra muy diferente es mantenerse cuando vienen los problemas, cuando se pierden elecciones, cuando no toca el cargo que uno quería o cuando las cosas no salen como se esperaba.

Por eso también pidió algo muy sencillo a sus compañeros: que quien gane, gane para todos, y quien no gane, no se vaya. Que nadie haga berrinche, que nadie rompa con el movimiento y que todos sigan trabajando.

Y aquí está quizá la parte más importante. Beatriz Mojica ya está hablando como alguien que tendría que juntar a todos los grupos, abrir la puerta a los que hoy compiten contra ella y ponerlos a trabajar en la misma dirección. 

Eso es precisamente lo que tendría que hacer una coordinadora.

Porque Guerrero no necesita más pleitos entre políticos. La gente quiere que sus representantes trabajen. Quiere resultados en sus colonias, comunidades y municipios. Quiere seguridad, obras, servicios, oportunidades y atención. 

Al ciudadano común poco le importa quién se tomó la foto con quién; lo que le importa es quién va a resolver los problemas.

Por eso resulta interesante que Mojica diga que quizá no veremos inmediatamente a todos los aspirantes juntos en una fotografía, pero que lo importante será encontrarlos trabajando en las comunidades. Ahí está la clave: menos fotografía y más territorio; menos pleito y más trabajo.

Si finalmente, como todo parece indicar, Beatriz Mojica recibe la responsabilidad de coordinar los trabajos de Morena en Guerrero, tendrá una tarea nada sencilla: convencer a los que no quedaron conformes, sumar a los diferentes grupos y demostrar que puede ser una dirigente para todos y no solamente para quienes la apoyaron.

La señal está dada y el camino parece bastante avanzado. Beatriz Mojica habla ya de lo que viene, no de lo que pasó. 

Y cuando un político empieza a preparar el terreno para unir a todos después de una contienda, normalmente es porque sabe —o al menos tiene muy buenas razones para pensar— que le tocará conducir la siguiente etapa.

Ahora falta solamente que Morena diga oficialmente lo que, políticamente, cada vez parece más evidente: Beatriz Mojica va.

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