Marisol Bazán: cuando el territorio es mejor que los reflectores


José de la Paz Pérez

En la política suele llegar un momento en que los caminos se dividen. Hay quienes dedican buena parte de su tiempo a construir candidaturas, alimentar rumores, medir encuestas o dejarse querer en busca del siguiente cargo. 

Y hay quienes, simplemente, siguen caminando las calles.

En Guerrero, la diputada local de Morena, Marisol Bazán Fernández, parece haber optado por la segunda ruta.

Quienes la conocen desde antes de que obtuviera un cargo de elección popular saben que su dinámica no nació con la credencial de diputada. 

Su presencia en colonias, barrios y comunidades no responde a una estrategia de temporada, sino a una forma de hacer política basada en el contacto directo con la ciudadanía. Escuchar primero, gestionar después y acompañar hasta donde sea posible la solución de los problemas.

Ese tipo de política suele ser menos espectacular. No produce tantos titulares ni genera las ovaciones de los eventos multitudinarios, pero construye algo más difícil de conseguir: confianza.

Mientras algunos actores políticos concentran sus esfuerzos en posicionarse para la siguiente candidatura, Marisol Bazán mantiene la atención en la responsabilidad que hoy le otorgaron las urnas. 

Su prioridad sigue siendo recorrer su distrito, escuchar las inquietudes de las familias y convertir esas demandas en gestiones o propuestas legislativas.

La labor de un diputado o diputada no termina en la tribuna. También implica representar permanentemente a quienes votaron por él o ella, regresar a las colonias, conocer de primera mano los problemas y mantener abiertos los canales de comunicación con la población. 

En ese sentido, la legisladora morenista ha buscado combinar ambas responsabilidades.

En el Congreso del Estado su actividad también ha sido constante. Ha impulsado iniciativas relacionadas con la protección de las mujeres frente a la violencia vicaria y la violencia digital, reformas en materia de concubinato, modificaciones al Código Penal para combatir diversas conductas delictivas, así como propuestas vinculadas con derechos sociales y reformas constitucionales. 

Además, ha presentado puntos de acuerdo para atender problemas específicos de Acapulco, como la rehabilitación del Parque de la Iguana, y ha participado en dictámenes de alto impacto para la vida pública del estado. 

Su desempeño legislativo refleja una idea que Morena ha reiterado desde su fundación: gobernar y legislar desde el territorio, no únicamente desde el escritorio. 

La propia trayectoria pública de Bazán Fernández muestra que su participación política antecede a su llegada al Congreso, como fundadora de Morena en Guerrero y promotora de diversas causas sociales. 

Por supuesto, toda figura pública está sujeta al escrutinio ciudadano, y corresponde a la sociedad evaluar los resultados. 

Pero resulta evidente que existe una diferencia entre quienes utilizan el cargo como plataforma para la siguiente elección y quienes entienden que la mejor campaña consiste en cumplir con la encomienda actual.

En tiempos donde la política suele medirse por tendencias en redes sociales, declaraciones estridentes o disputas internas por las candidaturas, todavía existen perfiles que apuestan por el trabajo cotidiano, silencioso y permanente.

Quizá esa sea la mayor fortaleza de Marisol Bazán: entender que el territorio no se visita únicamente cuando hay elecciones.

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