José de la Paz Pérez /
*Familias, amigos y compañeros de trabajo se preparan para vivir el arranque de una Copa del Mundo histórica; algunos en casa, otros en espacios públicos... y los que pueden, en el estadio
Desde las primeras horas de este jueves, el ambiente mundialista comenzó a sentirse en las calles, las oficinas, los restaurantes, las plazas públicas y los hogares.
No importa si se trata de una gran ciudad o de una pequeña comunidad: millones de personas se preparan para detener por un momento la rutina y compartir la emoción del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que arranca con el encuentro entre México y Sudáfrica en el histórico Estadio Azteca, hoy Banorte y, para la FIFA, Estadio Ciudad de México, el cual se ha convertido nuevamente en el centro de atención del planeta.
En muchas casas, la preparación comenzó desde días antes. Se compraron refrescos, botanas y algunos incluso sacaron del clóset las camisetas que habían guardado desde mundiales anteriores. Padres e hijos hablan de fútbol durante el desayuno; los abuelos recuerdan las hazañas de otras generaciones; los más pequeños preguntan por qué tanta gente está emocionada.
El Mundial tiene esa capacidad única de reunir a familias enteras frente a una misma pantalla, donde durante noventa minutos las diferencias desaparecen y todos comparten la misma ilusión.
Las oficinas tampoco escapan al fenómeno. En algunos centros de trabajo se adelantaron reuniones para permitir que los empleados puedan seguir la ceremonia inaugural o el partido. En otros, las pantallas fueron colocadas en salas comunes y áreas de descanso.
Hay quienes llevan semanas organizando quinielas amistosas y pronósticos sobre el desempeño de las selecciones. La conversación del día ya no gira alrededor de ventas, proyectos o pendientes, sino de alineaciones, favoritos y sueños mundialistas.
En el estado de Guerrero, por cierto, el gobierno suspendió labores en las escuelas para que las familias pudieran tener, al menos por hoy, esa unidad en torno a la selección de México.
Las plazas públicas también se han convertido en puntos de encuentro. En la Ciudad de México, el Fan Fest instalado en el Zócalo espera recibir a miles de aficionados que desean compartir la experiencia junto a desconocidos unidos por una misma pasión.
Pantallas gigantes, banderas y camisetas de distintos países forman parte de una postal que recuerda que el fútbol sigue siendo uno de los lenguajes más universales del mundo.
Mientras tanto, en los alrededores del Estadio Azteca, miles de aficionados comenzaron a llegar desde muy temprano. Algunos viajaron cientos o incluso miles de kilómetros para presenciar el momento histórico en que México vuelve a inaugurar una Copa del Mundo.
MÉXICO, RECORD DE MUNDIALES
México se convertirá hoy en el único país del mundo en ser anfitrión de tres mundiales de futbol masculino: 1970, 1986 y 2026.
La FIFA estima una audiencia global de alrededor de 1,500 millones de personas, mientras que más de 80 mil espectadores ocuparán las gradas del llamado "Coloso de Santa Úrsula".
Las redes sociales reflejan el mismo entusiasmo. Fotografías de reuniones familiares, oficinas decoradas con banderas, restaurantes listos para recibir clientes y grupos de amigos organizando reuniones llenan las plataformas digitales.
La expectativa también crece por la ceremonia de apertura, que incluirá artistas internacionales y mexicanos en un espectáculo que busca celebrar la cultura, la música y la diversidad de los países anfitriones.
Los pronósticos son tan variados como los aficionados. Algunos creen que México puede sorprender y avanzar lejos en el torneo; otros colocan a las potencias tradicionales como favoritas.
Pero más allá de los resultados, lo que domina este día es la esperanza. La esperanza de vivir momentos inolvidables, de celebrar goles con personas queridas, de emocionarse con historias inesperadas y de formar parte de una fiesta deportiva que se extenderá durante más de un mes y que será la más grande en la historia de los mundiales, con 48 selecciones y 104 partidos.
Cuando el balón comience a rodar esta tarde, el mundo se paralizará.
Millones de personas estarán conectadas desde lugares distintos pero con una emoción compartida. En una sala de estar, en una oficina, en una plaza pública, en un restaurante o en las tribunas del estadio, todos tendrán la sensación de estar participando en algo más grande que un simple partido.
Porque cada cuatro años —y ahora en esta histórica edición organizada por México, Estados Unidos y Canadá— el fútbol vuelve a demostrar que puede unir al mundo alrededor de una misma pasión.
