José de la Paz Pérez /
La licencia por tiempo indefinido que solicitó Félix Salgado Macedonio al Senado de la República difícilmente puede interpretarse como un simple trámite administrativo.
La decisión ocurre justo cuando Morena entra en la fase decisiva de su proceso interno para definir candidaturas rumbo a las elecciones de 2027 y apenas unos días después de la reunión que sostuvo la dirigencia nacional con los aspirantes en Guerrero.
Durante meses, el llamado “Toro sin Cerca” evitó confirmar abiertamente si buscaría o no la candidatura a la gubernatura. Su discurso se movió entre la prudencia y la ambigüedad política.
Sin embargo, la licencia cambia por completo el escenario. En política nadie abandona temporalmente una posición de poder sin una razón de fondo. Más aún cuando se trata de un escaño en el Senado obtenido apenas en 2024.
La señal es clara: Félix Salgado decidió entrar de lleno a la competencia interna de Morena. Quien no pretende contender, simplemente permanece en su cargo.
La decisión adquiere todavía mayor relevancia por el debate nacional que Morena ha impulsado en torno a las llamadas “herencias políticas” o sucesiones familiares. El caso Guerrero es inevitablemente el más visible, debido a que la actual gobernadora es Evelyn Salgado Pineda, hija del senador.
Sin embargo, más allá de los posicionamientos partidistas, existe un hecho jurídico contundente: la Constitución no impide que Félix Salgado participe en la elección de 2027. Las restricciones contra este tipo de sucesiones fueron hechas para aplicarse a partir de 2030, no para la elección inmediata. En términos legales, el camino sigue abierto.
Por ello, el verdadero significado de la licencia de Félix no está en el documento presentado ante el Senado, sino en el mensaje político que envía.
Morena podrá debatir reglas internas, construir acuerdos o promover nuevos criterios éticos, pero mientras la ley permita la participación y las encuestas lo favorezcan, Félix Salgado seguirá siendo un actor central en la disputa por Guerrero.
La licencia no confirma oficialmente una candidatura, pero en la práctica elimina cualquier duda: el senador ya tomó una decisión. Ahora la pregunta no es si va a competir, sino si Morena está dispuesto a respaldar nuevamente al político más influyente de su historia reciente en Guerrero.
