José de la Paz Pérez
Tras revisar los conteos rápidos de seis estados en donde
hubo elección de gobernadores y de otros cargos públicos, Morena y sus aliados
gana cuatro, en tanto que la alianza PAN-PRI-PRD sólo dos.
El sentido común nos indica que el partido fundado por el presidente
de México, Andrés Manuel López Obrador, es el claro ganador de esta jornada
electoral.
No obstante tener en la bolsa Hidalgo, Tamaulipas, Quintana
Roo y Oaxaca, el dirigente de Morena, Mario Delgado Carrillo, se manifestó
inconforme y denuncia irregularidades, particularmente en Aguascalientes.
Es decir, se trata de un triunfo con sabor a derrota, pero
esto se entiende –aunque no se justifica- porque el discurso previo a estas
elecciones era el de ganar “seis de seis”, lo que finalmente no se logró.
Pero ya hubiera querido el PRI haber obtenido estos
resultados en su favor, cuyo dirigente nacional, Alejandro (Alito) Moreno, presume,
no obstante, que la alianza –no su partido- obtuvo sólo un par de resultados
positivos.
“Hay tiro”, dice en entrevista, al restarle importancia al
hecho de que el tricolor haya perdido Oaxaca e Hidalgo, que antes tenía en su
poder, y que este día perdió.
La fuerza de Morena es tan real que actualmente aspira en
cada elección a llevar “Carro Completo”, lo que era cotidiano para el PRI
durante sus tiempos de gloria, y que hoy se conforma con ser comparsa del PAN
para ser la oposición al presidente de México.
El dirigente priísta oculta muy bien su preocupación por el
hecho de que su partido está luchando por su no desaparición.
Por cierto, el PRD no aparece en esta discusión; como que el
cascarón en que se ha convertido ya se rompió y ha quedado al descubierto que
ahí no hay nada de qué hablar, por qué luchar… con qué vivir como partido.
