*La gobernadora llega al último año de su administración con una propuesta sustentada en seguridad, obra pública, bienestar y recuperación económica *Más de 80 mil guerrerenses habrían dejado atrás la pobreza y 32 mil la pobreza extrema durante su gobierno
El quinto informe de Evelyn Salgado Pineda tuvo un mensaje de fondo que fue mucho más allá de la enumeración de obras, programas y cifras: el gobierno está entrando a su último año y la gobernadora quiere que la evaluación de su administración se haga a partir de lo que considera avances concretos y, sobre todo, de lo que pueda permanecer como legado.
La frase con la que prácticamente cerró la parte sustantiva de su mensaje resume esa intención: llega al último año “con la certeza de que han sido más los avances que los pendientes”, pero también con la responsabilidad de seguir cumpliendo la palabra empeñada.
Y hay un elemento que atraviesa todo el discurso: la reivindicación de un gobierno de territorio.
Salgado Pineda aseguró haber recorrido los 85 municipios de Guerrero y haber llegado a comunidades que nunca antes habían recibido la visita de un gobernador. En esa lógica quiso colocar su administración: no como un gobierno de escritorio, sino como uno que recorrió las regiones y convirtió demandas en caminos, escuelas, obras de agua y programas sociales.
Pero si hubiera que escoger un dato para resumir el enfoque social del informe, probablemente sería éste: la gobernadora afirmó que durante su administración más de 80 mil guerrerenses dejaron atrás la pobreza y 32 mil la pobreza extrema.
Políticamente revela cuál es la apuesta del gobierno: presentar la transformación no sólo como infraestructura, sino como una modificación en las condiciones de vida.
La seguridad, el otro gran argumento
Si hay un tema que históricamente ha condicionado cualquier evaluación de un gobierno de Guerrero, es la seguridad.
Y aquí la gobernadora quiso presentar uno de los resultados más contundentes de su administración.
De acuerdo con las cifras expuestas en el informe, Guerrero alcanzó durante 2026 su menor promedio diario de homicidios dolosos en más de una década, con una reducción cercana al 30 por ciento respecto de 2021 y del 61 por ciento frente al máximo registrado en 2017.
También afirmó que, entre enero y julio de 2026, delitos de alto impacto registraron disminuciones respecto del mismo periodo del año anterior.
Pero quizá más importante que las cifras fue la explicación política que acompañó esos resultados: la gobernadora habló de coordinación, inteligencia, prevención, fortalecimiento institucional y atención a las causas de la violencia.
Y presentó números concretos: más de 15 mil denuncias procesadas a través del 089, mil 923 líneas telefónicas suspendidas por su vinculación con la extorsión, 2 mil 226 cámaras activas y un crecimiento de 118 por ciento en videovigilancia respecto al inicio de la administración.
También destacó la incorporación de 300 patrullas y una inversión superior a 467 millones de pesos para fortalecer a los cuerpos policiales, además de un incremento acumulado de 17 por ciento al sueldo base de los policías.
La propia gobernadora, sin embargo, fijó un matiz importante: “no podemos bajar la guardia”.
Y ahí está probablemente el verdadero desafío. Una reducción de la violencia es un avance significativo; convertirla en una condición permanente de paz es una tarea mucho más difícil.
Acapulco vuelve a ocupar el centro
Si existe un lugar que permite medir la capacidad de recuperación del gobierno estatal, ése es Acapulco.
El informe colocó al puerto como uno de los grandes símbolos de la recuperación de Guerrero. Agua, drenaje, infraestructura carretera, turismo y conectividad forman parte de una estrategia que pretende demostrar que el puerto sobrevivió a los huracanes y está recuperando su capacidad de competir.
En materia de agua, el informe destacó una inversión de 8 mil millones de pesos en infraestructura para Acapulco, incluidos nuevos pozos radiales y la rehabilitación integral de la red.
En el ámbito estatal, se reportó además que la cobertura de agua potable alcanzó 90.22 por ciento y que en Acapulco la intervención de más de 23 kilómetros de colectores y atarjeas redujo en 80 por ciento las descargas contaminantes hacia la bahía, lagunas y ríos.
Pero es el turismo donde el discurso de recuperación adquiere mayor fuerza.
Guerrero reportó más de 7 millones de turistas en 2025, un crecimiento superior al 20 por ciento en ocupación y el reconocimiento como el destino con mayor crecimiento en hospedaje del país. La entidad también amplió su conectividad con diez nuevas rutas, ocho de ellas hacia Acapulco.
Y hay un dato significativo: para 2026 se reportaron 81 proyectos turísticos con inversiones superiores a 2 mil 900 millones de dólares. El Tianguis Turístico regresó a Acapulco en su 50 aniversario, con 3 mil 942 expositores y más de 64 mil citas de negocios.
Acapulco, en otras palabras, dejó de ser presentado únicamente como una ciudad damnificada y comenzó a aparecer en el discurso oficial como una ciudad en proceso de recuperación y reposicionamiento turístico.
El giro: del Triángulo del Sol al Hogar del Sol
Quizá una de las definiciones políticas más interesantes del informe está en la manera de entender el turismo.
Salgado insistió en que Guerrero ya no debe depender exclusivamente de Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco.
Por eso habló de abandonar el concepto del “Triángulo del Sol” para avanzar hacia el “Hogar del Sol”, incorporando nuevos municipios con vocación turística.
La meta planteada es llegar a 60 municipios turísticos de los 85 que tiene el estado.
Es una apuesta que, si logra consolidarse, podría tener consecuencias mucho más profundas que una campaña de promoción turística: distribuir el desarrollo económico hacia regiones que históricamente han quedado fuera de los grandes circuitos turísticos.
La obra que no siempre aparece en las fotografías
Otro de los grandes componentes del informe fue la infraestructura.
Se habló de 349 caminos artesanales, más de mil kilómetros de caminos rurales pavimentados con mano de obra local, la rehabilitación de más de 3 mil kilómetros de la red estatal y la construcción y rehabilitación de puentes en las ocho regiones.
También se destacó la inversión de más de 2 mil 900 millones de pesos en mil 837 acciones educativas y miles de obras de agua, electrificación, vivienda y mejoramiento urbano.
Hay aquí un punto que vale la pena subrayar.
En Guerrero, un camino no es simplemente una obra pública.
Puede significar que una comunidad tenga acceso a un hospital, que un productor pueda sacar su cosecha o que un estudiante pueda llegar a la escuela.
Por eso los caminos artesanales, particularmente los construidos con participación comunitaria, pueden terminar siendo uno de los símbolos más claros del discurso territorial de este gobierno.
Honestidad: el argumento que quiso convertir en bandera
Pero hubo otro momento del informe que merece atención especial.
Evelyn Salgado colocó la honestidad y el manejo de los recursos públicos como uno de los argumentos centrales de su administración.
Aseguró que Guerrero pasó de tener más de mil 900 millones de pesos observados por la Auditoría Superior de la Federación correspondientes a la cuenta pública 2020, a cero observaciones en la primera entrega de la cuenta pública 2025, y sostuvo que el estado se ubica entre las entidades con menor monto observado. También afirmó que la deuda de largo plazo disminuyó 65 por ciento.
Aquí la gobernadora intentó construir una idea particularmente importante:
La transformación también debe expresarse en la manera de administrar.
No solamente qué se construye, sino cómo se utilizan los recursos para hacerlo.
Es un argumento que, precisamente por su relevancia, deberá sostenerse con los documentos y resultados de las auditorías correspondientes. Pero políticamente tiene peso: Salgado Pineda quiso que la transparencia y la disciplina financiera formen parte de la narrativa de su legado.
Un gobierno que quiso dejar derechos, no sólo programas
El informe también dedicó espacio considerable a mujeres, salud, educación, adultos mayores, personas con discapacidad, pueblos indígenas y afromexicanos.
La administración reportó 78 mil atenciones especializadas a 32 mil mujeres en situación de violencia y sus hijas e hijos; la ampliación de los Centros Libres de 22 a 32; y una efectividad superior al 92 por ciento en la localización de mujeres, niñas y adolescentes mediante la Alerta Violeta.
En salud se reportaron casi cuatro millones de consultas de primer nivel y más de 76 mil procedimientos quirúrgicos, además de la operación del nuevo Hospital General de Tlapa, con una inversión superior a 3 mil millones de pesos y cobertura para más de 400 mil habitantes de la Montaña.
Y en educación, el informe destacó el crecimiento de la cobertura de secundaria, la creación de nuevas instituciones y la gestión de una Universidad Nacional Rosario Castellanos en Acapulco.
Todo ello responde a una idea repetida durante el discurso: los derechos necesitan instituciones, presupuesto y obra pública para convertirse en una realidad.
La política estuvo presente
Naturalmente, ningún quinto informe puede desligarse del momento político.
Evelyn Salgado reivindicó su pertenencia al movimiento de transformación y dedicó un reconocimiento explícito a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum. Dijo que casi 620 mil guerrerenses reciben al menos un programa social y refrendó su respaldo a la presidenta.
Pero también lanzó una frase que merece ser tomada en cuenta:
“Por encima de cualquier diferencia está la unidad nacional y por encima de cualquier interés está el pueblo de Guerrero y el pueblo de México.”
Será interesante observar cómo se traduce ese mensaje durante el último año de gobierno, cuando la sucesión estatal inevitablemente comenzará a ocupar cada vez más espacio en la conversación pública.
Porque una cosa es rendir cuentas cuando faltan dos años y otra muy distinta hacerlo cuando el reloj político ya entró en la cuenta regresiva.
El verdadero informe empieza ahora
Al final, el quinto informe de Evelyn Salgado puede leerse como una presentación de resultados, pero también como la primera gran defensa de su legado.
La gobernadora presentó avances en seguridad, infraestructura, turismo, bienestar, salud, educación, campo, cultura y manejo financiero. Y lo hizo bajo una misma idea: Guerrero se está transformando.
Ahora viene la parte más difícil.
Porque las cifras necesitan sobrevivir al discurso.
Los caminos tendrán que mantenerse.
Los hospitales tendrán que funcionar.
La seguridad tendrá que sostenerse.
Acapulco tendrá que consolidar su recuperación.
Los nuevos destinos turísticos tendrán que generar ingresos para sus comunidades.
Y los programas sociales tendrán que demostrar que producen oportunidades, no únicamente beneficiarios.
La propia gobernadora dijo que detrás de cada cifra hay una persona y una historia de vida.
Ahí está, quizá, la verdadera medida del informe.
No en los aplausos de hoy, sino en lo que permanezca cuando termine el gobierno.
Evelyn Salgado llega al sexto año con una narrativa clara: más avances que pendientes, un Guerrero con mayor infraestructura, mejores indicadores de seguridad, un Acapulco que busca recuperar su lugar y una política social que pretende dejar derechos institucionalizados.
Pero el último año será el que convierta este informe en legado.
Y en política, como en periodismo, el último dato siempre termina siendo el más importante: qué queda cuando se apagan los reflectores.

