El primer reto de Beatriz Mojica: unir a Morena



José de la Paz Pérez

La parte más difícil del proceso electoral 2027 para Morena en Guerrero comenzó inmediatamente después del anuncio de que Beatriz Mojica Morga es la coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guerrero: La unidad.

¿Cuál será la reacción pública y privada de los ex aspirantes? ¿Cómo convencerlos de que se unan al proyecto? ¿O como pedirles que al menos no sean una piedra en el camino?

Durante el proceso interno participaron diferentes perfiles y grupos con intereses propios. Algunos tenían estructuras políticas construidas durante años; otros contaban con presencia territorial, posiciones institucionales o respaldo de sectores específicos.



Mojica Morga tendrá ahora que convertir la competencia interna en unidad.

Ella misma había llamado a evitar confrontaciones y a privilegiar la cohesión del movimiento una vez que Morena diera a conocer los resultados. El 30 de agosto, después de que se realizaron las encuestas, sostuvo que correspondía esperar la decisión de la dirigencia y mantener la unidad.

Ese mensaje adquiere ahora un significado diferente.

Ya no habla como aspirante. Habla como la mujer que tendrá que conducir a todo el morenismo guerrerense hacia 2027.

Y ahí estará una de sus principales pruebas.

Tendrá que acercarse a quienes respaldaron a otros aspirantes, evitar que la definición genere rupturas y construir una estructura capaz de trabajar más allá de los principales centros urbanos.

Acapulco representa una parte fundamental del electorado, pero la Costa Chica, Costa Grande, Centro, Norte, Tierra Caliente y La Montaña tienen realidades, necesidades y grupos políticos distintos.

Mojica conoce buena parte de esa diversidad precisamente por su trayectoria y por los recorridos que realizó durante el proceso interno. En los meses previos a la definición informó haber visitado municipios de distintas regiones y haber sostenido encuentros con sectores sociales.

Morena apuesta por conservar Guerrero

Morena gobierna actualmente Guerrero y llega a la sucesión de 2027 como la fuerza política dominante en el estado. Sin embargo, la propia dirigencia nacional ha reconocido que existen tensiones internas en varias entidades donde se definirían candidaturas y ha llamado a evitar confrontaciones entre sus propios militantes.

Por eso, la tarea de Mojica Morga no será solamente electoral.

Será también política y de conciliación.

Deberá demostrar que puede convertirse en un punto de encuentro entre las distintas expresiones de Morena y, al mismo tiempo, construir una propuesta que vaya más allá de las disputas internas.

Una segunda oportunidad frente a la historia

Hay algo particularmente significativo en esta designación.

En 2015, Beatriz Mojica llegó a la elección constitucional como candidata a gobernadora por el PRD. En 2021 volvió a buscar la oportunidad, ya dentro de Morena, pero no obtuvo la candidatura.

Once años después de aquella primera candidatura y cinco años después de su intento dentro de Morena, Beatriz Mojica volvió a quedar en la ruta directa hacia la gubernatura.

Esta vez lo hizo desde una posición diferente.

Ya no es solamente una aspirante.

Es senadora con mayoría relativa, tiene una trayectoria legislativa amplia y acaba de recibir de Morena la responsabilidad de encabezar su estructura política rumbo a la elección estatal.

Por eso, la fotografía de este 14 de septiembre puede terminar adquiriendo una importancia especial en la historia política reciente de Guerrero.

Beatriz Mojica ya recibió la responsabilidad de conducir a Morena hacia 2027.

Ahora deberá demostrar que puede transformar esa designación en algo mucho más complejo: un proyecto político capaz de mantener unido al partido, sumar a sus diferentes corrientes y convencer a los guerrerenses de que ella representa la continuidad de la Cuarta Transformación, pero también una nueva etapa para Guerrero.

La carrera de 2027, para Morena, comenzó formalmente hoy, y la unidad es el ingrediente que garantizará un triunfo inobjetable, como el que se espera en una entidad históricamente alineada a la izquierda.

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