José de la Paz Pérez /
Tras el desgaste de una elección interna, como la que vivió recientemente el partido Morena en Guerrero, viene lo más difícil: unir a los que compitieron.
Y eso es precisamente lo que está tejiendo Beatriz Mojica Morga, ya como coordinadora de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional; pero ahora comienza la verdadera operación: convencer a los grupos, escuchar a los inconformes y sumar a quienes también tenían aspiraciones.
A eso, en el lenguaje político de siempre, se le llama operación cicatriz, que en la práctica debería entenderse como operación unidad.
La fotografía que más habla por sí sola es la de Félix Salgado Macedonio con Beatriz Mojica. No es un encuentro cualquiera. Félix tiene una trayectoria política de muchos años y un peso propio dentro de Morena en Guerrero.
Que Bety y Félix aparezcan juntos enviando un mensaje de unidad tiene una lectura evidente: una de las principales figuras del movimiento acepta el nuevo escenario y se dispone a caminar en la misma dirección. En este juego, una fotografía como ésta dice más que un discurso de apoyo.
Pero la lista comienza a crecer. Pablo Amílcar Sandoval, Alberto López Rosas, Iván Hernández Díaz, Rogelio Ortega Martínez, Marcial Rodríguez Saldaña y Zeferino Gómez Valdovinos aparecen en esta nueva etapa de acercamientos.
La señal que se está mandando es que nadie sobra y que la experiencia, los grupos y las estructuras de cada quien pueden ser incorporados al trabajo que viene.
También hay que mirar hacia Abelina López Rodríguez. Su nombre estuvo en el centro de las inconformidades posteriores al resultado y llegó a plantearse una movilización.
Sin embargo, esa marcha fue cancelada y se mantuvieron abiertos los canales de diálogo. Esto todavía no puede interpretarse como una adhesión a Mojica, pero sí como un dato político importante: la discusión parece estar trasladándose de la confrontación pública a la mesa de negociación.
Y mientras se acomodan las piezas en Guerrero, desde la Ciudad de México llegó un mensaje que pesa.
Claudia Sheinbaum respaldó públicamente a Beatriz Mojica y defendió la legitimidad del proceso de encuesta. La Presidenta recordó que Mojica es senadora de Morena y rechazó que el hecho de no haber pertenecido al partido desde sus primeros años invalide su participación.
El mensaje político es claro: la definición de Guerrero cuenta con el respaldo de la dirigencia nacional y del liderazgo presidencial del movimiento.
Hay además otro ingrediente: las mujeres de Morena.
Las llamadas “Morenas Guerrero”, encabezadas en este posicionamiento por la diputada local morenista Marisol Bazán Fernández, expresaron públicamente su respaldo a Bety Mojica.
A esto se suman los encuentros con figuras como Aidé Ibarez Castro, fundadora de Morena en Guerrero, y con Karen Castrejón Trujillo, dirigente nacional del Partido Verde.
Es decir, la operación no se limita a quienes compitieron: también busca incorporar a fundadores, militantes, organizaciones y aliados.
Así que la fotografía completa empieza a verse. Mojica Morga ganó el proceso; ahora tiene que ganar la unidad. Y para lograrlo necesita algo más que una encuesta: necesita que los grupos que ayer competían hoy trabajen juntos.
El acercamiento con Félix Salgado es, hasta ahora, una de las señales de mayor peso; los encuentros con los demás actores muestran que la operación continúa.
Si estas reuniones terminan convirtiéndose en acuerdos, estructura y trabajo territorial, Morena Guerrero habrá dado el paso que siempre viene después de una contienda: cerrar la herida, guardar las diferencias y comenzar a caminar juntos.

