José de la Paz Pérez /
Hay algo que llama la atención en los recorridos que realizan quienes aspiran a coordinar los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Morena.
Cualquiera pensaría que en los eventos el tema central sería hablar de la Cuarta Transformación, explicar los logros del gobierno de Claudia Sheinbaum, defender sus políticas públicas o convencer a la militancia de por qué es importante fortalecer este proyecto político.
Pero, en los hechos, eso casi no ocurre.
Lo que más se ve y se escucha son anuncios de adhesiones de grupos políticos, fotografías de plazas llenas, videos de multitudinarios mítines, mensajes presumiendo quién reunió más gente y publicaciones destacando encuestas donde determinado aspirante aparece mejor posicionado.
Pareciera que el objetivo ya no es defender la Transformación, sino demostrar quién tiene más estructura, más operadores y mayor capacidad de movilización.
Desde luego que en política las adhesiones cuentan. También es válido que un aspirante muestre respaldo social. El problema es cuando esos elementos terminan desplazando el motivo por el cual fueron creados estos recorridos.
Si alguien revisa las publicaciones de la mayoría de los aspirantes encontrará muchas imágenes de multitudes, abrazos, porras y liderazgos que se suman.
Lo que encontrará muy poco son mensajes explicando cómo se defenderá la soberanía nacional, cuáles son los avances de la 4T o por qué los ciudadanos deben respaldar el proyecto que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.
La percepción que termina quedando es sencilla: más que una etapa para organizar y defender el movimiento, parece una campaña política en toda la extensión de la palabra.
Tal vez sea el ritmo natural de la política mexicana. Tal vez sea imposible separar una cosa de la otra. Pero Morena enfrenta un desafío importante: que la forma no termine contradiciendo el fondo.
Porque si el cargo es para coordinar la defensa de la Transformación, lo lógico sería que esa defensa fuera el mensaje principal y no únicamente el pretexto para medir fuerzas entre quienes buscan convertirse en el próximo gobernador o gobernadora de Guerrero.
