José de la Paz Pérez /
*Cuando la candidatura ya no parece estar al alcance,
la política deja de ser una carrera por el cargo y se convierte en una disputa
por conservar el poder
En política, pocas cosas son gratuitas. Y cuando un actor
del tamaño de Félix Salgado Macedonio recorre Guerrero encabezando asambleas en
defensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, promoviendo la Cuarta
Transformación y llamando a la unidad, la pregunta obligada no es qué está
haciendo, sino por qué lo está haciendo.
Más aún cuando su partido, Morena, ha dejado claro que las
reglas internas contra el nepotismo impedirán que familiares directos sucedan
en el cargo a un gobernante emanado del partido.
La dirigencia nacional ha reiterado que esa disposición
alcanzará al caso de Guerrero, mientras la propia presidenta Claudia Sheinbaum
ha sostenido públicamente que Morena no permitirá ese tipo de postulaciones en
2027.
Bajo ese escenario, resulta difícil sostener que Félix
Salgado sigue construyendo una campaña tradicional por la gubernatura.
Entonces, ¿qué busca realmente?
Primera hipótesis: preservar el liderazgo político
Quien conozca la historia política reciente de Guerrero sabe
que Félix Salgado no solamente representa una aspiración a un cargo electoral.
Representa una estructura.
Durante más de tres décadas ha construido una red
territorial propia que sobrevive incluso cuando él no aparece en las boletas.
Lo demostró en 2021, cuando después de perder la candidatura terminó
convirtiéndose en el principal operador político que llevó a Evelyn Salgado al
gobierno estatal.
Ese capital político no puede dejarse enfriar.
Las asambleas permiten mantener movilizada a su base,
conservar presencia mediática y recordar a Morena que sigue siendo uno de los
liderazgos con mayor capacidad de convocatoria en Guerrero.
En política, quien desaparece del escenario comienza a
perder influencia.
Félix parece decidido a evitar justamente eso.
Segunda hipótesis: convertirse en el gran garante de la
unidad
Morena enfrenta un problema que hace algunos años no existía. Ya no tiene enfrente una oposición competitiva. Su principal adversario comienza a ser Morena mismo.
Las disputas internas rumbo a 2027 ya son visibles en varios
estados, incluido Guerrero, donde el proceso interno promete ser uno de los más
intensos del país.
En ese contexto, Salgado parece haber entendido que el
activo político más rentable hoy no es confrontar a Claudia Sheinbaum.
Es convertirse en uno de sus principales defensores.
El mensaje constante de sus eventos es prácticamente el
mismo: respaldo absoluto a la Presidenta, defensa de la soberanía nacional y
fortalecimiento de la Cuarta Transformación.
No habla de Félix. Habla del movimiento. Y eso tiene un enorme significado político.
Tercera hipótesis: negociar desde la fuerza
En Morena las candidaturas se deciden mediante encuestas. Pero el reparto del poder se negocia todos los días.
Quien moviliza miles de personas tiene capacidad para influir en muchas decisiones. Desde posiciones en el partido. Hasta candidaturas al Senado, diputaciones federales, alcaldías, Congreso local o integración del gabinete estatal.
Mientras mayor sea el músculo que demuestre, mayor será su
capacidad de negociación cuando llegue el momento de definir el futuro político
de Guerrero.
No necesariamente necesita ser candidato para seguir siendo
uno de los hombres más influyentes del estado.
Cuarta hipótesis: construir autoridad moral frente a la
dirigencia nacional
Existe otro detalle interesante.
Si Félix hubiera decidido romper con Morena tras el cierre
de la puerta para la gubernatura, habría reforzado el discurso de quienes lo
consideran un político movido únicamente por intereses personales.
Ha hecho exactamente lo contrario. Continúa recorriendo Guerrero apoyando a Claudia Sheinbaum.
Habla de disciplina. Habla de unidad. Habla de institucionalidad. Ese comportamiento también construye capital político.
Porque cuando un dirigente demuestra lealtad aun cuando no
obtiene lo que desea, fortalece su posición dentro del partido.
¿Existe una carta bajo la manga?
La política enseña que nunca debe descartarse ningún
escenario.
Sin embargo, hasta este momento no existe evidencia pública
sólida que permita afirmar que Morena modificará sus reglas para permitir una
eventual candidatura de Félix Salgado.
Lo que sí existe son señales de que el propio senador ha
intentado explorar rutas alternas dentro del proceso interno, argumentando que
la coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación constituye un
cargo distinto y no una sucesión directa de la gubernatura.
Esa interpretación jurídica difícilmente prosperará si la
dirigencia mantiene el criterio político anunciado.
Pero revela algo importante: Félix sigue jugando. Simplemente cambió de tablero.
El verdadero objetivo
Quizá la explicación más sencilla sea también la más cercana
a la realidad.
Félix Salgado parece estar invirtiendo en el largo plazo. Sabe que los gobiernos pasan. Las reglas cambian. Los liderazgos nacionales también.
Pero las estructuras políticas sobreviven.
Si logra mantenerse como el principal movilizador de Morena
en Guerrero, llegará a 2027 —y quizá más allá— con capacidad para influir en
cualquier decisión importante.
Incluso si otro termina siendo candidato.
Epílogo
Quienes creen que Félix Salgado recorre Guerrero únicamente
por convicción ideológica probablemente observan sólo una parte del tablero.
Quienes sostienen que únicamente busca seguir siendo candidato también parecen quedarse cortos. La política rara vez se mueve por un solo motivo.
En el caso del "Toro sin cerca", las señales
apuntan a una estrategia más sofisticada: conservar liderazgo, fortalecer su
relación con Claudia Sheinbaum, mantener viva su estructura territorial y
colocarse como un actor indispensable dentro de Morena, independientemente de
quién aparezca finalmente en la boleta.
Porque en política, el verdadero poder no siempre consiste
en ganar la candidatura.
Muchas veces consiste en que nadie pueda construir una
candidatura sin contar contigo.