Guerrero rumbo al 2027: el reto político de Beatriz Mojica


Jair Martínez

La designación de Beatriz Mojica Morga como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Guerrero marca un nuevo capítulo en la vida política del estado y coloca, desde ahora, buena parte de la atención pública sobre el escenario electoral de 2027.

Más allá del nombre de quien encabezará el proyecto de Morena, la decisión tiene una lectura política más amplia: Guerrero entra anticipadamente en una etapa de reacomodos, definición de liderazgos y construcción de acuerdos al interior de la llamada Cuarta Transformación.

Mojica Morga llega a esta responsabilidad con una trayectoria política construida durante varias décadas y con experiencia tanto en el ámbito legislativo como en la política estatal y federal. Su designación se produce después de un proceso interno en el que, de acuerdo con información publicada por Morena, participaron 17 aspirantes.

El dato importante es que la decisión no significa el final de la disputa política dentro de Morena; por el contrario, abre una nueva etapa. La verdadera prueba será transformar el resultado del proceso interno en cohesión política, particularmente entre quienes también buscaron encabezar el proyecto.

La propia Mojica ha planteado que la unidad no debe limitarse a una fotografía, sino traducirse en respeto, trabajo compartido y presencia territorial. Ese planteamiento será especialmente relevante en los próximos meses, porque una elección estatal no se construye únicamente con estructuras partidistas: requiere capacidad para articular distintos grupos, regiones y expresiones políticas.

Guerrero, además, no es políticamente homogéneo. Acapulco, Costa Chica, Costa Grande, Centro, Norte, Tierra Caliente y Montaña tienen dinámicas, liderazgos y problemáticas diferentes. Por ello, uno de los principales desafíos para cualquier proyecto rumbo a 2027 será construir una narrativa estatal que pueda conectar esas realidades diversas.

Otro elemento que merece atención es la relación entre el proceso interno de Morena y las distintas fuerzas que forman parte del movimiento de transformación. La presencia del Partido Verde en el anuncio de la designación y la ausencia del Partido del Trabajo fueron señaladas en la cobertura del acto, lo que muestra que la construcción de acuerdos entre aliados también formará parte del escenario político.

Las primeras mediciones publicadas durante 2026 ya mostraban a Mojica entre los perfiles con mayor respaldo dentro del escenario interno de Morena. Una encuesta de Enkoll difundida por El Universal en mayo la ubicó con 37% de preferencia efectiva entre los perfiles morenistas medidos; sin embargo, una encuesta es una fotografía de un momento determinado y no sustituye el comportamiento electoral de una elección futura.

Por eso, más que hablar desde ahora de una elección definida, el verdadero tema es observar qué hará Morena con la ventaja organizativa que representa llegar temprano a la definición de su liderazgo.

Para Beatriz Mojica, el reto será pasar de la legitimidad obtenida en el proceso interno a una etapa de construcción política más amplia. Eso implica tender puentes con quienes participaron en la contienda, fortalecer la organización territorial, mantener una relación política con los distintos sectores sociales y presentar una agenda capaz de responder a los problemas concretos de Guerrero.

También habrá que observar cómo reaccionan las demás fuerzas políticas. La definición anticipada de Morena obliga a sus adversarios a acelerar sus propios procesos de selección y construcción de alianzas, pero todavía existe demasiado tiempo para que el escenario político cambie.

En ese sentido, 2027 no debe entenderse como una elección que comienza en las campañas. En realidad, la contienda política ya entró en una fase de construcción, aunque todavía falten meses para la jornada electoral.

La designación de Beatriz Mojica puede ser leída, entonces, como el inicio de una nueva etapa para Morena en Guerrero. El resultado político de esa decisión dependerá menos del acto de designación y más de lo que ocurra después: la capacidad de generar unidad, organizar el territorio, construir acuerdos y responder a las expectativas de una sociedad guerrerense que, como suele ocurrir en toda elección, será finalmente quien evalúe las distintas propuestas.

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