Hay sumas que sólo sirven para la fotografía y otras que envían un mensaje mucho más profundo. Lo ocurrido en Acapulco con la incorporación de nuevos perfiles al proyecto de la senadora Beatriz Mojica Morga pertenece al segundo grupo.
No se trata únicamente de que lleguen más personas a un movimiento en el cual la senadora con licencia aspira a coordinar la defensa de la transformación en Guerrero y la soberanía nacional.
Lo importante es quiénes llegan, qué representan y con qué sectores de la sociedad tienen vínculos. Y es que en política, las adhesiones son una forma de medir la confianza que genera un proyecto.
Durante una conferencia de prensa ofrecida en Acapulco, Beatriz Mojica fue clara al afirmar que no estaba sumando nombres, sino experiencia, capacidad de trabajo y presencia social. Esas características tienen un peso político interesante.
En tiempos donde muchos buscan construir liderazgos a partir de redes sociales o campañas mediáticas, Mojica Morga apuesta por incorporar personas que ya tienen trabajo realizado en sus respectivas trincheras y a ras de suelo.
Los perfiles, más que personas, que se suman al proyecto de Beatriz Mojica son:
- María Luisa Fernanda Fontova Torreblanca, quien fortalece la agenda de las mujeres y de las políticas de igualdad.
- Gustavo Téliz Hernández, quien representa el trabajo ciudadano y comunitario.
- Cristian Alarcón Navarrete Rosales, quien acerca al movimiento con el sector deportivo y con cientos de jóvenes que ven en el deporte una oportunidad para salir adelante.
- Cristian Monroy Alarcón, quien aporta experiencia tanto en la seguridad pública como en el sector empresarial.
Cada uno conecta con un segmento distinto de la sociedad. Y eso, políticamente, vale más que un simple aplauso en un evento.
Es importante destacar el significado que acompaña estas incorporaciones: Mojica insiste en que su proyecto es plural, abierto y cercano a la gente, pero al mismo tiempo deja claro que existe una línea política definida: respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum y defender el proyecto de la Cuarta Transformación frente a lo que considera los intentos de la oposición por debilitar este movimiento.
Es decir, mientras otros grupos concentran sus esfuerzos en disputas estériles, Mojica busca construir una estructura territorial que combine organización política con respaldo social.
Acapulco no es cualquier municipio. Es el principal bastión electoral de Guerrero y quien logre consolidar una base sólida en este puerto tendrá una ventaja importante en cualquier proceso interno o constitucional que venga en el futuro.
Por eso estas adhesiones tienen un significado que va más allá de una conferencia de prensa: Reflejan que el proyecto busca abrir espacios a distintos liderazgos sociales y enviar una señal de crecimiento ordenado, con rumbo.
Claro, las incorporaciones por sí solas no garantizan triunfos. La ciudadanía hoy exige resultados, cercanía y soluciones a problemas como la inseguridad, la economía familiar, el empleo y la reconstrucción del puerto.
Al final, serán los hechos los que validen cualquier proyecto político.
Pero en el ajedrez de la política guerrerense, cada movimiento cuenta.
Y cuando las piezas que llegan tienen presencia en diferentes sectores de la sociedad, el mensaje es evidente: el proyecto de Beatriz Mojica busca convertirse en una plataforma amplia, con capacidad de dialogar con diversos grupos y de construir una estructura que vaya más allá de los tiempos electorales venideros.
Las adhesiones políticas valen cuando representan confianza. Y esa parece ser la apuesta de Beatriz Mojica: crecer no sólo en cantidad, sino en calidad probada dentro del entorno político y social.



